La familia sobre la Roca
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Con gusto acepto la invitación del equipo que administra esta página para compartir contigo algunos pensamientos una vez por mes.
A la vez, acepto la invitación con temblor en mis rodillas,
porque no te conozco y menos se cual es tu situación personal; así como tampoco puedo regalarte una varita mágica, que resuelva problemas matrimoniales en un instante.
Me piden escribir como varón, para varones.
Entonces me imagino una plática amena contigo; tal vez acabas de agarrar tu celular, posiblemente en este momento estes viajando o has salido de tu casa con preocupaciones; tal vez percibes una soledad dolorosa porque algo va mal en tu matrimonio; tal vez andas con una señorita, pero no quieres comprometerte y casarte, porque te desaniman los ejemplos que te rodean.
Es posible que no encuentres cosas nuevas en esta página, pero es mi oración que te pueda ofrecer algunos impulsos y que nos unamos buscando al Señor, que nos ilumine para entender mejor lo que estamos pasando.
Existen libros excelentes para profundizar sobre estos temas; sin embargo, aquí en esta página, solo voy a presentar algunas chispas para encender tu pensar. Voy a tocar unas cuerdas, que despierten en ti el deseo de descubrir más de la música divina que Dios tiene para nuestras familias ya que Él, es su Creador.
Mi anhelo es que tengamos el valor para tomar decisiones sabias que agraden al Señor. ¡Él es quien tiene un sincero interés en que tu familia tenga su cimiento firme en Cristo! ¡Nosotros debemos querer construir nuestro matrimonio y nuestra familia sobre la ROCA, que es Jesús!
Cristo dijo »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a:
- un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.
Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a:
- un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.»
Para tal fin, ¡Él dio su vida por ti!
Igual por mi. Y sin Él, sin su perdón, sin su corrección, sin su paciencia y sin su poder para restaurar; estoy seguro, que no me atrevería escribirte.
¡Pongamos nuestra familia sobre la Roca, que es Jesucristo! Siguiéndolo experimentaremos su fuerza y su amor.
En cuanto a mi:
Bueno, ya es el momento para empezar...
Alemania, Febrero/2020
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